Construida en 1943 por Antonio Vilar, la casa que fue vivienda y atelier de Ramón Columba fue restaurada y ampliada para adaptarse a nuevos usos, respetando su valor patrimonial. La intervención incorporó nuevas estructuras de acero y hormigón, cocheras, un local comercial y ocho espacios de planta libre, manteniendo las proporciones y jerarquías del proyecto original. Las fachadas, galerías y balcones fueron recuperados, integrando materiales contemporáneos con una mirada fiel al espíritu de la arquitectura racionalista argentina.